Sanidad ha inspeccionado 259 piscinas de uso público en la provincia
| María del Prado Carretero, directora provincial. |
. Dentro del Programa Regional de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Uso Recreativo y a fecha 5 de julio
A fecha 5 de julio y dentro del Plan Regional
de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Uso Recreativo, la Dirección
Provincial de Sanidad ha realizado la inspección inicial de 259
piscinas de uso público de la provincia de Toledo, tanto las de
titularidad pública (233), como las de titularidad privada de uso
comunitario (26) para proceder a su apertura o reapertura en esta
temporada de baño.
La
directora provincial de Sanidad, María del Prado Carretero, ha
explicado que estas inspecciones tienen como objetivo garantizar el
cumplimiento de la normativa vigente para proteger la salud y la
seguridad de los usuarios de estas instalaciones.
De
acuerdo con las competencias establecidas en la legislación vigente,
la vigilancia de las piscinas de uso público le corresponde a la
Dirección Provincial de Sanidad, mientras que en el caso de las
piscinas de titularidad privada pero de uso comunitario esta
competencia le corresponde a los ayuntamientos. No obstante, la
Dirección Provincial de Sanidad presta su colaboración técnica a
aquellos consistorios que carecen de medios para poder llevar a cabo
dichos controles.
Una
vez que los titulares de las piscinas realizan la comunicación de
apertura o reapertura, los inspectores de Salud Pública realizan una
inspección inicial de las instalaciones en la que hacen una
valoración de su dotación, mantenimiento, condiciones
higiénico-sanitarias y de seguridad para, en función del resultado
de dichas visitas, autorizar o no la apertura.
En
función del resultado de cada visita de inspección, se realiza la
calificación sanitaria de la piscina, considerándose aptas a
aquellas que no presentan incumplimientos de la normativa vigente.
Las
piscinas que teniendo algún incumplimiento de la normativa no
entrañan riesgo para la salud y seguridad del usuario se califican
como piscinas aptas con no conformidad, lo que significa que pueden
mantenerse abiertas al público, pero el titular debe realizar las
medidas correctoras necesarias para subsanar la deficiencia
detectada.
Finalmente,
si la piscina presenta incumplimientos graves a la normativa vigente
que pueden perjudicar la salud y la seguridad del usuario, la
calificación es de no apta, por lo que la instalación debe
permanecer cerrada hasta que el titular, al que se le notifican las
deficiencias detectadas, procede a la corrección de las mismas.
Además
de la inspección inicial, la Dirección Provincial mantiene la
vigilancia de forma regular y periódica de las piscinas a lo largo
de todo el período en que están en funcionamiento. Entre otros
aspectos, se vigila la disponibilidad de socorrista y los elementos
de salvamento acuático en las condiciones reguladas por la
normativa, el funcionamiento correcto del sistema de depuración del
agua de los vasos, la utilización y almacenamiento adecuados de los
productos químicos y las condiciones de limpieza e higiene de las
instalaciones.
Asimismo,
también se supervisa el programa de autocontrol y la calidad del
agua, realizando controles “in situ” de desinfectante y PH.
La
directora provincial ha señalado que, a fecha 5 de julio, “contamos
con un censo de 293 piscinas en la provincia de Toledo, de las que
249 son públicas y 44 de titularidad privada” y ha destacado y
agradecido “el gran trabajo que realizan los inspectores, técnicos
y demás personal de la Dirección Provincial de Sanidad en la
gestión de este Plan de Vigilancia Sanitaria, ya que conlleva la
realización de numerosas visitas, informes y gestión documental de
las actuaciones en un período de tiempo muy corto.”
Por
otra parte y también dentro del Plan de Vigilancia Sanitaria de
Aguas de Uso Recreativo, María del Prado Carretero ha recordado que
la provincia de Toledo cuenta con cinco zonas de baño autorizadas,
tres en las Lagunas de Villafranca de los Caballeros, una en el
Embalse de Cazalegas y una en el Río Alberche, en el municipio
Escalona, en las que también se lleva a cabo una estrecha vigilancia
de la calidad de las aguas.
Así,
desde el inicio de la temporada de baño y hasta que finalice, el 15
de septiembre, la Consejería de Sanidad emite informes de la calidad
de las aguas con una periodicidad quincenal, mientras que los
ayuntamientos son los encargados de mantener las condiciones de
limpieza y salubridad de las playas de las zonas de baño, de colocar
carteles informativos con las características, infraestructuras y
medidas de seguridad, así como de vigilar los posibles puntos de
vertido cercano para evitar riesgos y adoptar las medidas de gestión
que le requieran las administraciones sanitarias y ambiental.











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