CCOO CLM pide un Estatuto del Becario en su Día Internacional
"La esclavitud no es una nueva forma de relación laboral aunque algunos así lo practiquen", artículo de opinión de Mª Ángeles Castellanos, secretaria de Empleo y Políticas Sociales de CCOO CLM
Hoy celebramos el Día Internacional del Becario
(y de la Becaria). Las becas a principios de los 90 fundamentalmente
se daban dentro del ámbito de la investigación universitaria, pero
poco a poco su presencia se ha extendido a todos los ámbitos
laborales y sectores productivos.
Esta
proliferación es ya una llamada de atención, de pronto hay un gran
interés desde el ámbito empresarial por formar, especialmente a
personas jóvenes. Esta repentina explosión de generosidad
empresarial para dedicar parte de sus recursos a complementar la
formación teórica no deja de ser un tanto sospechosa y hace pensar
que es posible que no exista tal generosidad y que realmente estas
personas más que formarse están ocupando puestos de trabajo fuera
del amparo y garantías que ofrece un contrato laboral.
Entre
los argumentos de quienes justifican estas situaciones está que la
educación y la formación no responden adecuadamente a las
necesidades de las empresas y, por tanto, no hay mejor formación
práctica adaptada a sus necesidades que la propia formación en la
empresa. Aunque en estas afirmaciones puede haber una parte de
verdad, así como que la formación práctica y la experiencia son
necesarias para tener una buena cualificación profesional, esto no
puede servir como excusa para precarizar las condiciones laborales.
La
preocupación de CCOO por esta situación no es nueva. En 2015
elaboramos una guía sobre prácticas en empresas para representantes
sindicales para facilitar a nuestros delegados y delegadas sindicales
la identificación de las distintas situaciones por las que una
persona en prácticas puede estar en la empresa.
En
2013 el Tribunal Supremo avaló el recurso presentado por CCOO
reconociendo así el derecho de afiliación a la Seguridad Social
para becarios universitarios y de formación profesional.
Pero
la realidad que nos encontramos es que lo que pretendía ser un
complemento formativo se ha convertido en un sistema que desprecia a
las personas jóvenes y su formación, -por cierto mucho más
apreciadas fuera de nuestras fronteras-, con becas fraudulentas y sin
ningún tipo de control porque no se encuentran al amparo de un
convenio con un centro de estudios, ni reguladas por legislación
alguna. Y no sólo eso, en los últimos días hemos asistido a
declaraciones que afirman que es “un privilegio” trabajar gratis
bajo este tipo de becas.
La
esclavitud no es una nueva forma de relación laboral aunque algunos
así lo practiquen. Todas las empresas están obligadas a cumplir con
los Convenios Colectivos y la legislación vigente. Y por supuesto,
nadie tiene que “agradecer” el trabajar gratis y ninguna persona
tiene la obligación de pagar por trabajar.
Para
evitar cualquier tipo de irregularidad o fraude con las becas, es
fundamental que en este ámbito haya campañas de control de
contratos formativos por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social
y de destinar recursos a las mismas. Dotar de recursos a la
Inspección de Trabajo es hacer políticas sociales.
Además, se hace
cada vez más necesario un Estatuto del Becario que defina, delimite
y de garantías a las personas que tienen una beca en una empresa.












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