Ante el juicio a ‘Los 8 de Airbus’
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| José Luis Gil (CCOO) |
. Artículo de opinión de José Luis Gil, secretario general de CC OO CLM
. El Ministerio Fiscal pide 66 años de cárcel para ocho trabajadores por participar en una huelga general
. Este proceso, y los otros 80 abiertos en nuestro país contra más de 300 sindicalistas por el mismo motivo, avergüenzan y ponen en cuestión a nuestra democracia
Este
martes, 9 de febrero, comienza en los Juzgados de Getafe un juicio
que avergüenza y pone en cuestión a nuestra democracia: el juicio
contra los 8 sindicalistas de Airbus para los que el fiscal solicita
66 años de cárcel, 8 años y tres meses para cada uno, por su
participación en la huelga general del 29 de septiembre de 2010.
Nuestra
Constitución, la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión
Europea, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de las Naciones Unidas y múltiples Tratados y Pactos
internacionales reconocen el derecho a la huelga como un Derecho
Fundamental.
Un
derecho que desde los albores de la Revolución Industrial
construyeron, con sangre y lágrimas, los trabajadores y trabajadoras
y sus organizaciones sindicales, hasta arraigarlo como parte esencial
de todas las constituciones democráticas.
España
también es, desde hace ya casi 40 años, una democracia. Pero desde
que el PP logró la mayoría absoluta en las elecciones generales de
2011, se han abierto más de 80 procesos y más de 300 sindicalistas
han sido encausados por participar en huelgas y movilizaciones
laborales.
El
Ministerio Fiscal, siguiendo órdenes del Gobierno, ha desempolvado
un artículo del Código Penal, el 315.3, que sitúa el derecho de
huelga en el siglo XIX, cuando su ejercicio era penado y perseguido;
y que no se utilizaba en nuestro país desde los estertores del
franquismo.
Curiosamente,
nunca se aplican los dos primeros párrafos del mencionado artículo
315, que castigan a “los que limitaren el ejercicio de la libertad
sindical o el derecho de huelga”; y eso que en la Jurisdicción
Social sí abundan las sentencias que declaran la conducta
antisindical de quienes impiden u obstaculizan el ejercicio del
derecho de huelga (sin ir más lejos, nuestra ex presidenta Cospedal
acumuló unas cuantas).
Por
el contrario, los Tribunales de lo Social muy raramente condenan la
actuación de los piquetes; pero la Fiscalía quiere meterlos en la
cárcel enarbolando el Código Penal.
A
la Fiscalía no le preocupan los patronos que coartan, intimidan o
amenazan; ni las patronales que bloquean los acuerdos y siembran los
conflictos. La fiscalía lo que quiere es meter miedo a los
trabajadores, porque el Gobierno quería y quiere silencio y
resignación frente a su programa de recortes laborales y sociales,
frente a sus ‘reformas estructurales’.
Con
el Código Penal -con el vestigio predemocrático que quedó adherido
su artículo 315- y con los altavoces mediáticos a todo trapo,
quienes protestan y se movilizan se convierten en enemigos de la
convivencia democrática, violentos y peligrosos. Quienes participan
en huelgas comparecen ante el juez acusados de delitos que conllevan
años y años de cárcel.
Pues
no. La Huelga No es Delito. La huelga es valor central de la
democracia.
Mañana
se juzga a ocho trabajadores por participar en una huelga. Saldremos
una vez más a las calles a mostrar nuestra solidaridad; a reclamar
su desimputación, a exigir su absolución. A defender y agradecer su
actuación en la Huelga General del 29S-2010; y a agradecer aún más
la dignidad, el valor y el compromiso que vienen demostrando desde
que fueron encausados.
Porque
lo que está en tela de juicio ni son ellos ni es la huelga. Lo que
está en cuestión es nuestra democracia.












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