Formando a voluntarios de Cáritas con once talleres infantiles
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| Voluntarios de Cáritas en uno de los talleres de formación. |
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| Cabrera en una de las charlas. |
. El delegado episcopal de Cáritas, don José María Cabrero, y la coordinadora de Hogar 2000, Paola Baena, trataron temas para hacer que la labor de los voluntarios sea más cercana y más eficaz
En
el último trimestre de 2015 Cáritas Diocesana de Toledo celebró
varias charlas de formación en varios municipios de la Archidiócesis
con los voluntarios que participan en los Talleres Infantiles. Estas
charlas fueron impartidas por el delegado episcopal de Cáritas
Diocesana de Toledo, don José María Cabrero, y por la coordinadora
de Hogar 2000, Paola Baena.
Don
José María Cabrero habló a los voluntarios de la identidad de
Cáritas, buscando recordar, recuperar o renovar nuestro compromiso
como voluntarios de Cáritas. Los voluntarios reflexionaron sobre
cómo ha de ser su vivencia como voluntarios de Cáritas, su oración,
su formación y su entrega a los demás, especialmente con los niños
y familias.
Por
su parte Paola Baena, psicóloga, trató de orientar a los
voluntarios en su tarea diaria con los niños, recordando la
importancia del afecto pero también de los límites, el diálogo, y
el conocimiento personal de cada niño y su realidad, entre otros
temas.
En
la actualidad los Talleres Infantiles se desarrollan en once
municipios de la Archidiócesis. Con el objetivo de facilitar la
organización los once pueblos en los que se desarrollan los Talleres
Infantiles se han agrupado en cuatro zonas, a las que tanto don José
María Cabrero como Paola Baena se han ido desplazando. En este
sentido las charlas han tenido lugar en Toledo, para los voluntarios
de los Centros del Beata Teresa de Calcuta, Parroquia de Buena Pastor
de Toledo y Nambroca. En Torrijos, para los voluntarios de Torrijos,
Barcience, Méntrida y Alcaudete. En Illescas, para Illescas y
Yuncler y en Yepes, para los de Yepes y Ocaña.
La
formación fue muy bien valorada por todos los voluntarios por la
experiencia compartida, las dudas solucionadas y el respaldo que
sintieron por parte de la institución a su trabajo diario. Don José
María Cabrero agradeció a todos los voluntarios su ayuda y su
entrega porque sin su colaboración no se podría estar cerca de los
niños y familias.













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