Celedonio Perellón, In Memoriam
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| Félix del Valle, académico. |
. Artículo de Félix del Valle y Díaz, de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (RABACHT)
Recibí
la noticia de la muerte de Perellón, compañero de la Real Academia
de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, cobijando una pena
más en mi corazón. A medida que va uno cumpliendo años se va
encontrando más solo en esta vida. Uno, que va acumulando pérdidas
de los familiares más queridos, hace de vez en cuando recuento de
los amigos que le quedan y cada vez cuenta con menos.
Celedonio
Perellón y yo nos veíamos con frecuencia en los que yo llamo sus
mejores años. Acudí invitado por él a su primera exposición en
Madrid en la Sala Estudio a finales de la década de los sesenta. Fue
por entonces cuando me regalo una preciosa acuarela que él tituló
“La elección”, cuando me hicieron concejal del ayuntamiento de
Toledo por el tercio sindical. Por algún rincón de aquí o de
Madrid habrá un esmalte mío. Y en sus frecuentes venidas a su casa
toledana siempre teníamos algún rato el uno para el otro. Creo que
nos hicimos un hueco en nuestros respectivos corazones que hacía que
nos diéramos un fortísimo abrazo en nuestros encuentros.
No
hay espacio aquí para enumerar la ingente cantidad de galardones que
logró con su trabajo de artista; Sólo recordaré su PREMIO
LAZARILLO DE ILUSTRACIÓN, de literatura infantil en 1963, a lo que
hay que añadir más de una docena de premios importantes a sus
ilustraciones de libros de los que quiero destacar los del “DECAMERON
DE BOCCACCIO”, Primer Premio a la obra mejor editada en 2005, o
“MUNDO DEMONIO Y CARNE” de Luis Alberto de Cuenca en 2007.
Para
mí fue siempre un honor ser amigo del que yo consideré el mejor
dibujante ilustrador y grabador del siglo XX. Y cuando se decidió
por el óleo, el mejor pintor creador del mundo onírico de cuerpos
femeninos. Según el prestigioso crítico de arte Mario Antolín Paz,
Perellón estaba entre los cinco mejores maestros ilustradores del
mundo. Fue uno de los iniciadores del arte erótico en España, y
para mí, el que más finamente trató este género en su obra.
Era
cinco años mayor que yo, pero con su inteligente gracejo siempre
decía que sólo se notaba en la barba blanca y en su escasa
cabellera, no en el corazón.
Su
pérdida deja un irreparable hueco en la Real Academia de Bellas
Artes y Ciencias Históricas de nuestra ciudad. Descansa en paz,
querido amigo, volveremos a encontrarnos todos en el rincón de las
estrellas dedicado al Arte; y nos beberemos juntos el néctar de las
nubes rojas que forma el crepúsculo toledano en los atardeceres.












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