Cervantes: "Hay que desbloquear la negociación colectiva"
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. Artículo de opinión de Antonio Cervantes, secretario de Acción Sindical de CCOO-Ciudad Real
A punto de llegar al mes de julio, muchos
de los convenios que están encima de la mesa de las reuniones con la
patronal siguen estancados; hasta el punto de que hay sectores que
están sopesando la posibilidad de llevar a cabo movilizaciones para
tratar de reconducir la situación. De los 16 convenios sectoriales
pendientes de negociar con los que las partes encaraban el inicio de
2015, sólo en el del Campo se ha llegado a un acuerdo y otros tres
fueron prorrogados.
Por
lo tanto, doce convenios que afectan a unos 40.000 trabajadores
continúan aún sin acuerdo, y sólo cuatro cuentan con fecha para la
próxima reunión de negociación. Es más, cinco de los ocho
restantes llevan más de un año y medio sobre la mesa, y no existe
un calendario programado para retomar las conversaciones entre
patronal y sindicatos.
Es
muy importante desbloquear esta situación y para ello debería de
ser suficiente la firma, ayer mismo, del III AENC 2015-17 por parte
de CCOO, UGT, CEOE y CEPYME, acuerdo que marca las directrices en
materia de subida salarial (1% y 1,5% para los años 2015-16),
cláusula de revisión salarial, calidad del empleo, ultraactividad,
etc.
Para
la Federación de Empresarios de Ciudad Real parece que estos
acuerdos no van con ellos ya que siguen apostando por generar tensión
en las mesas de negociación, continuar con los recortes en los
derechos conseguidos en décadas y, en definitiva, poner en peligro
los convenios sectoriales, algunos de los cuales se vienen
“negociando” desde hace mas de dos años.
Como
decía en el encabezamiento, tan importante como la firma de los
convenios que se están negociando es el cumplimiento de los que
están en vigor. El déficit en esta materia, en el respeto a lo
firmado, está provocando situaciones tercermundistas que se
extienden cada vez más, con sectores y localidades enteras donde es
habitual la vulneración de la normativa laboral.
A
modo de ejemplo me detendré en localidad de Tomelloso, la tercera
más poblada de la provincia con cerca de 37.000 habitantes y donde
las condiciones laborales son hoy semejantes a las de hace 20 o 30
años. Es terrible ver cómo en un pueblo cuyo alcalde preside el PP
de Ciudad Real y de donde es la consejera de Empleo de Castilla-La
Mancha, la explotación y el abuso en materia laboral se dan en sus
propias narices.
No
exagero. En época de campañas agrícolas, las cuadrillas de
temporeros, mayormente inmigrantes, se juntan a las mismas puertas
del ayuntamiento; y es allí donde acuden a enrolarlos los siniestros
personajes que se ocupan de ponerlos a disposición de los
agricultores, generalmente con salarios por debajo de convenio y sin
dar de alta en la Seguridad Social.
No
lo denuncia sólo CCOO. Hace unos días, Cáritas de Ciudad Real
denunciaba lo mismo, advirtiendo que estas situaciones se dan con
bastante frecuencia, que las condiciones en que trabajan y viven los
temporeros son denigrantes y que de cada 50 euros que cobra un
trabajador, el intermediario se queda con la mitad.
Como
digo, hay sectores enteros donde estas prácticas (cobrar por debajo
de convenio, no estar dado de alta en la Seguridad Social, trabajar
sin cobrar excesos de jornada…) se dan de forma bastante
generalizada en esta localidad. Normalmente son sectores -el
agrícola, el de empleadas de hogar, la hostelería, etc.- donde la
mano de obra es en gran medida inmigrante, joven o mujer, colectivos
que son los que más sufren estos abusos.
También
en otros sectores, como servicios, limpieza o industria, proliferan
los casos de los trabajadores que acumulan mensualidades sin cobrar;
y tampoco cobran las indemnizaciones por los despidos que se han
multiplicado en los últimos años fruto de la crisis y de reforma
laboral del Partido Popular.
Desde
CCOO intentamos paliar en la medida de lo posible estas situaciones
con información y presencia permanente en los tajos y en los centros
de trabajo. Las gestiones, denuncias a la inspección y demandas se
han multiplicado, pero aun así difícil que colectivos en
situaciones de precariedad y con temor a no ser contratados
nuevamente den el paso y se enfrenten a empresarios con una actitud
caciquil en muchos casos.
Los
empresarios honestos y los políticos responsables debieran ser los
primeros en exigir y velar por el cumplimiento de las normas
laborales y de los convenios colectivos.
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