"Engaño y traición del Gobierno (central) a la profesión Enfermera"
![]() |
| Roberto Martín. |
. Artículo de Roberto Martín Ramírez, presidente del Colegio de Enfermería de Toledo
La
profesión y los profesionales de enfermería, caracterizados por su
entrega al servicio de la salud de los ciudadanos, con sacrificio de
aspectos personales y familiares en su desempeño, se ve ahora
engañada por el Gobierno del Sr. Rajoy como respuesta a la presión
de un sector médico residual, minoritario y, en cualquier caso,
representativo de lo más rancio y conservador de todo el espectro
social, alejado de la realidad social y sanitaria de nuestro Sistema
sanitario público y que defienden únicamente intereses
corporativos.
Desde
la publicación de la Ley del medicamento del año 2006, el trabajo
diario de la enfermería se realizaba en una situación de
alegalidad-ilegalidad en tanto en cuanto los profesionales que
únicamente podían prescribir medicamentos eran los médicos y los
odontólogos. Tras un periodo de debate y lucha de casi 10 años y
tras unas 90 modificaciones del texto, se consiguió negociar, pactar
y consensuar un Proyecto de Real Decreto entre el Consejo General de
Enfermería, el sindicato de enfermería -SATSE- y el Ministerio de
Sanidad y Servicios Sociales que permitía a las enfermeras poder
realizar las actuaciones en materia de prescripción que venían
realizando con seguridad jurídica.
Llegados
a este punto y tras ser aprobado por el Consejo Interterritorial y
con el informe favorable del Consejo de Estado, el Consejo de
Ministros el día 23 de octubre de 2015 aprobó el Real Decreto que
regula la prescripción enfermera, modificando, con alevosía y
nocturnidad, el art. 3 del texto a espaldas de los interlocutores
afectados, menospreciando y humillando a una profesión que abarca un
colectivo en toda España de 270.000 profesionales.
Como
consecuencia de esta modificación, ningún enfermero o enfermera
podrá usar, indicar ni autorizar la dispensación de cualquier
medicamento sujeto a prescripción médica, y será siempre un médico
el que establecerá en cada caso concreto y en cada momento, un
diagnóstico, prescripción y asignación de protocolo, siendo el
médico incluso el que deberá realizar el seguimiento de los efectos
y la seguridad de dicho medicamento prescrito.
En
definitiva, si se aprueba en el Boletín Oficial del Estado este Real
Decreto, las enfermeras del centro de salud que cuidan las úlceras
por presión de sus pacientes, que aumentan y disminuyen la insulina
de los diabéticos, las enfermeras que cuidan a las personas mayores
en los centros sociosanitarios, las matronas que asisten solas al
parto, las enfermeras que trabajan en urgencias, unidades de cuidados
intensivos, quirófanos, plantas de hospitalización, las enfermeras
que investigan, las que trabajan en la promoción y en la prevención
de la salud, las enfermeras que gestionan e incluso dirigen
hospitales y centros de salud, las enfermeras que cuidan a los
alumnos en los centros escolares y en los servicios de prevención de
riesgos y tantas otras enfermeras, no van a poder desarrollar el
trabajo que venían desempeñando porque su competencia y seguridad
jurídica para hacerlo ha sido cercenada, incurriendo en un delito de
intrusismo. La falta de acreditación de las competencias
prescriptoras unido a lo anterior, impedirá a los enfermeras
administrar medicamentos o producto sanitario alguno sujeto a
prescripción médica, como hasta ahora lo habían hecho, siendo
actores principales en la sostenibilidad y el desarrollo de nuestro
sistema sanitario.
La
Enfermería a día de hoy es una disciplina que, orgullosamente, y
tras una larga lucha, es una profesión graduada de cuatro años, con
acceso a la especialización en ciencias de la salud como otras
profesiones sanitarias, que puede acceder al máster universitario
llegando incluso al doctorado. Mediante este absurdo Real Decreto,
estas mismas enfermeras no podrán prescribir un antiséptico yodado,
administrar suero salino para lavar una herida o una fosa nasal, ni
aplicar un apósito para curar una úlcera. Esta ilógica regulación
resulta anodina, arcaica, anacrónica, antigua e irracional en los
tiempos en los que nos encontramos de avance científico de las
profesiones.
Este
Real Decreto que nos regala el actual Gobierno y en su nombre el
Ministro de Sanidad es un dardo envenenado para la sociedad que en
pocos días, si se publica, se verá desasistida sanitariamente por
la enfermería al haberla mutilado en sus competencias y por ello no
podrán vacunar, curar, administrar medicamentos, etc… lo que
provocará una huelga competencial, todo ello generado por la
incompetencia del máximo responsable del Ministerio de Sanidad y el
desprecio a la salud de los ciudadanos de un grupo médico de élite
que no se merece ser portador de los principios hipocráticos que
inspiran tan digna profesión.
El
Gobierno del Sr. Rajoy ha traicionado y mentido a toda una profesión
modificando de la noche a la mañana, por las presiones de unos
pocos, un Real Decreto que estaba negociado y consensuado. La
enfermería, y por extensión la sociedad española, no se merece
tener un próximo gobierno que incluya el engaño como arma política.
Espero
que el sentido común y la razón se impongan y el Real Decreto
aprobado no se publique para que no genere a los ciudadanos y a la
sociedad el gran mal que esconde. ¡Ojalá quede olvidado en un cajón
y se pueda retomar su tramitación con los nuevos responsables que
los ciudadanos elijan en diciembre!












No hay comentarios