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La "sentencia de muerte" de un medio de comunicación



Nos eliminaron del mapa mediático de CLM, y sin ningún tipo de miramientos. Nos señalaron y estigmatizaron, y poco les faltó para llevarnos al paredón. Si les hubiera valido incluso hasta nos hubieran echado una cerilla. Nunca he conocido un acoso igual. Van a cumplirse cuatro años de aquella persecución, de aquella "caza de brujas", que dejó muchos "cadáveres" en el camino y daños colaterales innumerables. Objetivo cumplido, el Grupo El Día desaparecía de la faz de la tierra.

    Hoy ya no busco culpables, porque como suele decirse "entre todos la mataron y ella sola se murió". El tiempo, además, asienta el temperamento y los ánimos: aunque, esa "vena Patiño" -la de Villafranca, no la de la "telebasura"- se me ha vuelto a hinchar y no puedo reprimir mi indignación. Hoy es "mi Viernes Negro".

    Y digo que los culpables no los busco porque tienen nombre y apellidos y me ceñiré únicamente al espectro político. Como sabréis yo nunca he sido empresa, pero de mi empresa -mejor dicho, de mi ex empresa- algo sé y 23 años dan para mucho.

    Cuando se referían a ella, en algunos círculos,  la incluían entre "los amigos de Barreda". Esa amistad, afinidad o sintonía no la niego, pero... ¡¡menos mal que eran amigos!!, porque al final y cuando más se necesitaba, le negaron "el pan y la sal". Y lo expongo más claro para que se me entienda: Barreda se fue tras su "batacazo electoral" dejando una deuda millonaria, sí como dice el PP, fue otra de las empresas víctima de la "herencia de Barreda". Una deuda que nos "lanzaba al exterminio". Otros, tanto o más afines entonces al líder socialista, tuvieron más suerte y hoy siguen a arrimados a la sombra del árbol que más cobija y llevándose la mayor parte de la "tarta publicitaria". ¡¡Qué cosas!!

    Y en el capítulo de recuerdos, me vienen a la memoria las "artimañas" de otros, también en tiempos del PSOE,  para conseguir un "pedazo" más de esa tarta. Los que no dudaban en arremeter contra la entonces novia del actual candidato socialista a la Presidencia de la Junta o los que llevaron su protesta hasta el Parlamento regional, contando con el férreo apoyo del hoy consejero de Presidencia, entonces en la oposición. Es decir, que aquí todos llevamos "nuestro pecado".  Y quién no lo tenga, que se atreva a tirar la primera piedra.

    Volviendo al tema en cuestión, llegaban después los que se erigían como "salvadores de la patria", los que iban a sacar a Castilla-La Mancha de la ruina y que para ello no han dudado en sacar no ya la tijera, sino hasta el hacha para ir descabezando la Sanidad, la Educación, la Discapacidad y otros muchos derechos que tantos años de lucha costaron y cuestan.

    Y en ese cortar cabezas entre los primeros de la lista, mi ex empresa. Después de negociaciones, reuniones, de idas y venidas a despachos, de alguna que otra cena con el "maridísimo", consiguen un reconocimiento de deuda parcial, del que quedaron las migajas. Nuestro final estaba claro desde el día que las urnas daban la victoria a Cospedal. Ese día se firmaba nuestra "sentencia de muerte"... Y lo sabíamos... Aunque, una nunca hubiera llegado a imaginar que existiera tanta maldad, por decirlo suave, y más aún procedente de algunos que presumen o presumían de "ser paisanos" y que no sé porqué "ciencia infusa" se han encumbrado como líderes. Y la sentencia, se ejecutó. Pasamos, en este caso, no a mejor vida. 

    En fin, pudieron cerrar su puertas, silenciar micrófonos, apagar rotativas y cámaras, pero no nuestras voces. Al menos, mi voz ahora más que nunca, es libre. Y uso esa libertad de expresión, que hoy defendemos más que nunca, para compartir estas reflexiones. Muchos podrán decir que es mi versión; otros, con toda seguridad, tendrán opiniones bien distintas y distantes y algunos, quizá los menos, compartan mis argumentos y reconozcan que se urdió "una maquiavélica estrategia" para acabar con un grupo de comunicación que nació casi a la par que la Comunidad Autónoma.

    Reitero, no voy a entrar en otras disquisiciones aunque así me lo reclamen y aún a riesgo de que me tachen de cobarde o cualquier otro calificativo. Tampoco voy a entrar a hacer leña del árbol caído, aunque en esa caída me haya llevado a mi por delante y de una forma estrepitosa. 

    No llevo grabado a fuego ni la rosa ni la gaviota ni cualquier otro tatuaje idelológico. La independencia, la objetividad, el equilibrio... siempre han sido mi máxima, aunque no siempre he tenido la fuerza o el coraje suficiente para defenderlas. 

    Quizá por eso hoy sentía esa necesidad de desahogarme. Y sí, pude hacerlo antes, pero como dice mi madre, tengo mucho aguante. 

Por Juani Patiño

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